Por Stephan Mothe (*)
Unas 90.000 personas, según estimaciones de los organizadores, salieron el domingo a la calle en Hong Kong para participar de una protesta contra los planes del gobierno de incluir la materia de “educación nacional y moral” en las escuelas.
Por su parte, la policía calculó la convocatoria en 32.000. De cualquier forma, el evento iluminó una vez más las cuestiones de la identidad en la isla.
Hong Kong fue colonia británica por 155 años, pero desde 1997 es oficialmente una zona administrativa especial de la República Popular China. Se gobierna con relativa autonomía del resto de China, sin embargo su actual gobierno, liderado por el jefe ejecutivo Leung Chun-ying, es considerado como pro-Beijing.
El Centro de Servicios de Educación Nacional (NESC, por sus siglas en inglés), órgano del gobierno de Hong Kong, distribuyó cuadernillos titulados “El modelo chino” a principios de este mes. Se especula formarán la base del nuevo programa de estudios e incluyen tanto una declaración que el Partido Comunista de China es “progresivo, desinteresado y unido” como críticas a las democracias multipartidarias. Por otro lado, no hacen mención a la masacre de Tiananmén de 1989.
Según el plan, la educación patriótica sería obligatoria en las escuelas primarias y medias de Hong Kong desde el 2015.
Los organizadores de la protesta, que incluyeron al grupo estudiantil Scholarism y a asociaciones de padres y profesores, calificaron la iniciativa como “lavado cerebral”.
Wong Chi Man, director del NESC, respondió que pensaba que el término “lavado cerebral” era demasiado negativo. “Evoca algo de La Naranja Mecánica”, dijo, refiriéndose al libro de Anthony Burgess, mundialmente recordado por la película de Stanley Kubrick.
“El futuro de Hong Kong y el de China son inseparables. Nunca seremos independientes así que debemos comenzar a pensar de la misma manera que China”, agregó, y también aclaró que los planes no están confirmados y que habrá flexibilidad acerca de cómo se integrará el tema al programa de estudios.
El profesor Peter Cheung, del departamento de política y administración pública de la Universidad de Hong Kong, especuló que el gobierno no dictaminaría ni supervisaría exactamente cómo se enseñaría la materia.
Acerca de las protestas, señaló: “Las preocupaciones con la educación nacional reflejan la ansiedad del pueblo de Hong Kong por las políticas del continente y su influencia sobre Hong Kong”.
La demostración es la tercera protesta significativa contra las políticas impulsadas desde Beijing en los últimos dos meses. El 4 de junio, día en el que se conmemora la masacre de Tiananmén, un récord de 180.000 personas participaron de las manifestaciones. El 1 de julio, cuando se celebra la transición de soberanía sobre Hong Kong de manos británicas a chinas, alrededor de 400.000 personas salieron a la calle a protestar el nombramiento de Leung como jefe ejecutivo.
(*) Especial para Perfil.com
Fotos: EFE







