Doce muertos tras un ataque suicida en Afganistán

Al menos nueve extranjeros y tres afganos murieron en un ataque suicida registrado contra un vehículo de una compañía logística cerca del aeropuerto de Kabul, Afganistán, en “venganza por el video de Mahoma”. El ataque, cometido por una mujer al volante de un automóvil, ocurrió este martres a las 06:45 de la mañana hora local y los muertos son todos civiles. Pese a que los talibanes afganos llamaron a la “venganza” por el vídeo contra Mahoma, el gobierno afgano bloqueó Youtube la semana pasada para evitar la difusión del mismo.

2 Comentarios en Doce muertos tras un ataque suicida en Afganistán

  1. Sergio dijo:

    “Hay tres obligaciones: hospitalidad, venganza y la obligación de dar refugio a todos los que lo soliciten”.
    Melmastia (hospitalidad), Bastal (venganza) y Nanawatai, (donde incluso al enemigo se le da refugio).
    principios del Pashtunwali, código de honor de los Pashtun, etnia Afgana.

    Desde comienzos de 2012 más de 50 soldados y oficiales extranjeros han sido asesinados por militares y policías locales, en lo que la jerga militar denomina enfrentamientos entre “verdes y azules”.

    En total, las tropas de la coalición internacional bajo el mando de la OTAN han tenido más de 330 bajas desde el inicio de este año, según los datos de ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad).

    La idea de traspaso a fuerzas locales apunta a otro fracaso como pasó en Vietnam, al punto que se tomó la decisión de no mezclar tropas extranjeras con locales.

    En Irak casi no hubo traspaso porque durante el último lustro las fuerzas invasoras convivieron con los ejércitos privados de los clérigos chiítas. El peso de la resistencia contra las tropas invasoras había caído sobre los hombros de la minoría sunita, un 25% de la población, mientras gran parte de la dirigencia de la mayoría chiíta colaboraba políticamente.

    El poder Talibán asombra, al punto que se dieron el lujo de eliminar al narcotraficante hermano del Presidente o efectuar ejecuciones de oficiales extranjeros en edificios altamente custodiados de Kabul.

    La respuesta es obvia cada masacre a distancia con drones, cada “bombardero humanitario”, cada raid nocturno de los RH-64 Apache sobre civiles, cada represalia en la noche de soldados psicológicamente quebrados deja montañas de familiares clamando venganza.
    Las tropas están desmoralizadas y las tasas de alcoholismo y drogadicción los demuestran, en la retaguardia los psicólogos del ejército tienen órdenes de mandar a todos al frente, salvo obviamente a los hijos de políticos, por eso no hay hijos de congresistas o de miembros del poder ejecutivo peleando esas guerras.
    La locura del frente se traslada a la casa con una población que sufre las muertes sin sentido de sus hijos, enfrentan ejecuciones hipotecarias y tasas de desempleo alucinantes mientras los banqueros disfrutan de premios y bonificaciones pagadas de los bolsillos de los ciudadanos con la anuencia de un congreso poblado de millonarios gracias a las prebendas de los lobbies.
    La violencia interna ya no es vista como una expresión de locura y rechazo a una clase política, instituciones y sistema financiero, sino que cínicamente la enmarcan los multimedios como una faceta más de la guerra contraterrorista, mientras la policía activa “la repartidora” a mansalva contra los miembros de OWS.

    Nada cambia

    “Yo vi esa tragedia desenvolverse en los lúgubres primeros meses de 1980. En Kandahar la gente exclamaba “¡Alá Akbar!” desde los tejados y en los caminos en las afueras de la ciudad. Vi cómo los insurgentes, equivalentes a los actuales talibán, bombardeaban formaciones militares soviéticas. Al norte de Jalalabad detuvieron el autobús en el que yo viajaba. Llevaban rosas rojas metidas en los cañones de sus rifles Kalashnikov. Bajaron del vehículo a los estudiantes comunistas que había a bordo del vehículo y no me ocupé por saber qué les pasó. Supongo que no fue nada distinto de lo que les ocurre actualmente a estudiantes que apoyan al gobierno afgano y que caen en manos del talibán.
    En las afueras de Jalalabad me enteré de que los mujaidin, los luchadores por la libertad favoritos del presidente Ronald Reagan, habían destruido una escuela porque aceptaba a niñas como alumnas. Muy cierto. Tanto, que el director del colegio y su esposa fueron quemados y colgados de un árbol.”

    Robert Fisk – “Suena conocido”
    La Jornada, de México

    Los diálogos de Rambo III, (1988), entre el coronel EE.UU. y sus captores rusos muestran crudamente las ironías de una historia jamás aprendida:
    – Usted ha sido abandonado por sus compatriotas.
    El coronel responde:
    – “Los rusos hablan de paz y desarme, pero aquí están acabando con todo un pueblo.”
    – “No lo hacemos. Lo creo inteligente como para creer la propaganda absurda de los medios de comunicación. De cualquier manera ganaremos esta guerra en cuestión de tiempo.”
    El americano espeta:
    – “Ustedes los rusos dicen que ganar sólo es cuestión de tiempo, pero saben que no pueden. Cada día su ejército pierde terreno contra los pocos guerreros afganos escasamente armados.
    Si conoce de historia se dará cuenta que esta gente nunca se rinde, prefieren morir a ser esclavos de los invasores.
    No se pueden derrotar guerreros así. Nosotros lo intentamos en el pasado y tuvimos nuestra derrota en la selva de Vietnam. Ustedes, créame, aquí tendrán también lo suyo.”

  2. Sergio dijo:

    “Hay tres obligaciones: hospitalidad, venganza y la obligación de dar refugio a todos los que lo soliciten”.
    Melmastia (hospitalidad), Bastal (venganza) y Nanawatai, (donde incluso al enemigo se le da refugio).
    principios del Pashtunwali, código de honor de los Pashtun, etnia Afgana.

    Desde comienzos de 2012 más de 50 soldados y oficiales extranjeros han sido asesinados por militares y policías locales, en lo que la jerga militar denomina enfrentamientos entre “verdes y azules”.

    En total, las tropas de la coalición internacional bajo el mando de la OTAN han tenido más de 330 bajas desde el inicio de este año, según los datos de ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad).

    La idea de traspaso a fuerzas locales apunta a otro fracaso como pasó en Vietnam, al punto que se tomó la decisión de no mezclar tropas extranjeras con locales.

    En Irak casi no hubo traspaso porque durante el último lustro las fuerzas invasoras convivieron con los ejércitos privados de los clérigos chiítas. El peso de la resistencia contra las tropas invasoras había caído sobre los hombros de la minoría sunita, un 25% de la población, mientras gran parte de la dirigencia de la mayoría chiíta colaboraba políticamente.

    La respuesta es obvia cada masacre a distancia con drones, cada “bombardero humanitario”, cada raid nocturno de los RH-64 Apache sobre civiles, cada represalia en la noche de soldados psicológicamente quebrados deja montañas de familiares clamando venganza.
    El poder Talibán asombra, al punto que se dieron el lujo de eliminar al narcotraficante hermano del Presidente o efectuar ejecuciones de oficiales extranjeros en edificios altamente custodiados de Kabul.
    Las tropas están desmoralizadas y las tasas de alcoholismo y drogadicción los demuestran, en la retaguardia los psicólogos del ejército tienen órdenes de mandar a todos al frente, salvo obviamente a los hijos de políticos, por eso no hay hijos de congresistas o de miembros del poder ejecutivo peleando esas guerras.
    La locura del frente se traslada a la casa con una población que sufre las muertes sin sentido de sus hijos, enfrentan ejecuciones hipotecarias y tasas de desempleo alucinantes mientras los banqueros disfrutan de premios y bonificaciones pagadas de los bolsillos de los ciudadanos con la anuencia de un congreso poblado de millonarios gracias a las prebendas de los lobbies.
    La violencia interna ya no es vista como una expresión de locura y rechazo a una clase política, instituciones y sistema financiero, sino que cínicamente la enmarcan los multimedios como una faceta más de la guerra contraterrorista, mientras la policía activa “la repartidora” a mansalva contra los miembros de OWS.

    Nada cambia

    “Yo vi esa tragedia desenvolverse en los lúgubres primeros meses de 1980. En Kandahar la gente exclamaba “¡Alá Akbar!” desde los tejados y en los caminos en las afueras de la ciudad. Vi cómo los insurgentes, equivalentes a los actuales talibán, bombardeaban formaciones militares soviéticas. Al norte de Jalalabad detuvieron el autobús en el que yo viajaba. Llevaban rosas rojas metidas en los cañones de sus rifles Kalashnikov. Bajaron del vehículo a los estudiantes comunistas que había a bordo del vehículo y no me ocupé por saber qué les pasó. Supongo que no fue nada distinto de lo que les ocurre actualmente a estudiantes que apoyan al gobierno afgano y que caen en manos del talibán.
    En las afueras de Jalalabad me enteré de que los mujaidin, los luchadores por la libertad favoritos del presidente Ronald Reagan, habían destruido una escuela porque aceptaba a niñas como alumnas. Muy cierto. Tanto, que el director del colegio y su esposa fueron quemados y colgados de un árbol.”

    Robert Fisk – “Suena conocido”
    La Jornada, de México

    Los diálogos de Rambo III, (1988), entre el coronel EE.UU. y sus captores rusos muestran crudamente las ironías de una historia jamás aprendida:
    – Usted ha sido abandonado por sus compatriotas.
    El coronel responde:
    – “Los rusos hablan de paz y desarme, pero aquí están acabando con todo un pueblo.”
    – “No lo hacemos. Lo creo inteligente como para creer la propaganda absurda de los medios de comunicación. De cualquier manera ganaremos esta guerra en cuestión de tiempo.”
    El americano espeta:
    – “Ustedes los rusos dicen que ganar sólo es cuestión de tiempo, pero saben que no pueden. Cada día su ejército pierde terreno contra los pocos guerreros afganos escasamente armados.
    Si conoce de historia se dará cuenta que esta gente nunca se rinde, prefieren morir a ser esclavos de los invasores.
    No se pueden derrotar guerreros así. Nosotros lo intentamos en el pasado y tuvimos nuestra derrota en la selva de Vietnam. Ustedes, créame, aquí tendrán también lo suyo.”

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